“…y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.” Liturgia del matrimonio.

¿Dónde está el tiempo para mis cosas? Seguro que más de uno, en algún momento de su matrimonio, ha tenido como mínimo la tentación de mirar atrás y pensar en dónde se ha ido todo ese tiempo que antes tenía y llenaba con diversas aficiones. Más aún cuando vienen los hijos y tu vida se encuentra llena de cosas que hacer a todas horas del día.

Pues la respuesta es muy sencilla: tu tiempo ya no es tuyo. Es de tu cónyuge. Sí, así de simple y así de maravilloso.

El matrimonio es la entrega total del hombre a la mujer y viceversa. ¿O no recordamos que, en la liturgia del matrimonio, decimos literalmente “me entrego a ti”? No es una frase hecha. No es un simple deseo ni una opinión. No es algo que dependa del sentimiento del momento. Es una decisión formal tomada para toda la vida. Y no se dice nada de “te entrego el 45% de mi tiempo y el 70% de mi persona”. Es una entrega a nivel absoluto. Tú ya no te perteneces. Y nada relativo a tu persona es tuyo porque te has entregado. Incluido tu tiempo.

Por tanto, tu tiempo debe estar dedicado por completo a tu cónyuge. Y toda tu persona. Amar es servir, y servir es entregarse. Así que la prioridad es tu cónyuge. Tu matrimonio. Tu vocación. Tu camino a la santidad tiene el nombre de la persona con la que te has casado.

¿Eso quiere decir que se acabaron mis aficiones y mis proyectos? No necesariamente. Quiere decir que quedan en otro plano. No tienen la mayor prioridad. No te has entregado a ellos. Sin embargo, aquella persona a la que te has entregado quiere tu felicidad (de lo contrario, no sería amor). Quiere que te realices. Sabrá, sabréis encontrar la manera de que vuestros proyectos independientes se armonicen con vuestra vida como matrimonio. Siempre que tengáis claro lo que está lo primero en la lista, lo lograreis. Y os daréis cuenta de que el egoísmo lleva asociada la infelicidad. Y, si os instaláis en el egoísmo, fracasaréis.

Tu tiempo no es tuyo. Ni tú eres tuyo. Dedícate a tu matrimonio siempre que sea posible. Cultiva el amor, que también debe ser cuidado. No dejes que te sorprenda un día la sensación de no haber sabido amar porque, en lugar de haberte dedicado a lo primero a lo que te tenías que dedicar, el primero en tu lista eras tú.

Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Jorge Sáez Criado

 

1 Comentario »

  1. Buen dia. Tengo una hija q me cuestiona diciendome q yo no le paro xq tengo mi pareja, tengo 25 años divociada y con mi nueva paraje voy a cumplir 19 años y es un gran hombre, ella tiene 39 años y desde niña ha sido imponente y se me enfrenta, ella está haciendo retiros pero ahora esta la veo peor no entiendo nada. Si pueden acotarme algo se lo agradeceria.

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