“La gente incluso sacaba a los enfermos a las calles y los colocaba en camas y camillas por donde iba a pasar Pedro, para que por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos” Hch. 5, 15

La palabra “Papa” proviene del griego “pappas” que significa “padre” y primitivamente fue el nombre dado a todos los obispos en virtud de su paternidad espiritual. A partir del siglo IV, San Siricio empleó esta palabra para sí mismo como obispo de Roma, así, Papa es el nombre ordinario con el que se designa al Romano Pontífice, sucesor de San Pedro, cabeza visible de la Iglesia Católica por disposición divina (Cf. Mt. 16, 18-19). El Papa además recibe otros títulos, que indican de algún modo sus funciones eclesiales: Vicario de Cristo, Sumo Pontífice, Primado de la Iglesia Universal, Obispo de la Iglesia Católica, Obispo de los Obispos, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Metropolita de la Provincia Romana y Obispo de Roma; también, el mismo Papa, suele usar el título de “Siervo de los siervos de Dios”, y es además, soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.

“Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: Lo que ates en la tierra, quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo”. (Mt. 16, 18-19).

En lo que tengo de vida, Dios me ha concedido la oportunidad de encontrarme en diferentes eventos a lo que han concurrido lo últimos tres Papas de nuestra historia reciente, hablo de San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco; la última de tales ocasiones fue precisamente con el Papa Francisco, estando en la ciudad de Filadelfia, en el marco de la Jornada Mundial de las Familias, y es a partir de lo que allí experimente y presencie que empezó a revolotear en mi interior la siguiente interrogante: “¿Qué hay de extraordinario en la persona del Papa?…”.

Es increíble ser testigo de cómo una persona puede mover tal cantidad de personas, como lo hace el Papa… y no me refiero a alguno en específico, sino a cada uno de ellos, sea cual sea. Recuerdo que, por ejemplo, junto a Benedicto XVI se congregaron más de un millón de personas en el Aeródromo de Cuatro Vientos, con ocasión de la Vigilia de oración de la JMJ de Madrid en el año 2011; situación similar, recuerdo, ocurrió con San Juan Pablo II, quien llegó a reunir más de 500,000 personas en su última visita a mi país, El Salvador, y ya no se diga las más de 5 millones de personas reunidas en la JMJ de Manila, Filipinas, en 1995.

El Papa Francisco no se queda atrás, moviendo miles y millones de personas en los diferentes países que ha visitado; debe también resaltarse que, en cada encuentro que los cristianos católicos tienen con el sucesor de Pedro, no ha faltado una emotividad característica de este tipo de experiencias, que lleva a plantearse nuevamente la interrogante con la cual iniciamos esta reflexión: “¿Qué hay de extraordinario en la persona del Papa?…”. Aún más, ¿de dónde proviene este “magnetismo” que emana de la figura del Papa? A mi parecer, la respuesta se puede dar desde dos perspectivas, la humana y la espiritual.

Desde la perspectiva humana, como sabemos, el Papa es líder de una de las religiones más importantes del mundo entero, el cristianismo católico, además, recordemos que es el gobernante de la Ciudad-Estado del Vaticano, lo cual le confiere también una relevancia política, ya que como gobernante tiene la obligación de expresarse en lo concerniente a las diversas coyunturas sociales, políticas y económicas del acontecer mundial.

Al respecto, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿Es la relevancia social-política- económica la que le confiere a un Papa esa atracción hacia las “masas”, hacia las personas? Con total seguridad puedo responder que eso puede influir, pero no es completamente relevante, no obstante es curioso que ningún otro gobernante del mundo pueda generar tanta expectación en torno a su figura como lo hace el Papa. Ahora bien, por otra parte, desde la perspectiva espiritual podemos decir mucho más, el Papa es el sucesor del Apóstol Pedro y, desde él hasta Su Santidad Francisco, 266 personas le han sucedido en sus funciones de apacentar a su rebaño:

“Insistió Jesús por tercera vez: “Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”. Entonces Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”.” (Jn. 21, 17).

Me parece bien aclarar que el Papa no solo es el sucesor de Pedro, también es el “Vicario de Cristo”, es decir, quien sustituye a Cristo en sus funciones y lo representa.  Al afirmar que el Papa es quien sustituye a Cristo en sus funciones humanas (no divinas) como “maestro y pastor”, necesariamente la figura del Papa es revestida de una realidad espiritual que escapa de nuestros sentidos, todo esto queda corroborado por la misma Palabra de Dios, en el Evangelio de San Mateo 16, 18- 19, y de San Juan 21, 15- 17, como ya meditamos; también podemos encontrar esta realidad en Hechos de los Apóstoles:

 

“Entonces Pedro, con los Once a su lado, se puso de pie, alzó la voz y se dirigió a ellos diciendo: “Amigos judíos, y todos los que se encuentran en Jerusalén, escúchenme, pues tengo algo que enseñarles…” (Hch. 2, 14). 

“Más aún, cantidad de hombres y mujeres llegaban a creer en el Señor, aumentando así su número. La gente incluso sacaba a los enfermos a las calles y los colocaba en camas y camillas por donde iba a pasar Pedro, para que por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos…” (Hch. 5, 14-15).

Con estas lecturas también podemos constatar la diferencia abismal entre el Pedro de los Evangelios y el Pedro de después de Pentecostés; el Apóstol, ya no era aquel de carácter impulsivo, arrebatado, indeciso (pero tenaz) y que no tenía clara la misión de Jesús, más bien, ya era una persona que experimentaba en sí mismo la vida nueva ofrecida por Cristo; se había convertido pues, en el líder de la Iglesia naciente, era verdaderamente la piedra sobre la que se edifica el nuevo Pueblo de Dios. Si Cristo es la piedra angular de la cual las otras piedras se establecerán en referencia a esta, Pedro es la piedra sobre la que se sostiene todo el edificio espiritual, que es la Iglesia, y que tiene de referencia a Cristo.

Además, ante la “ausencia” física de Cristo (sabemos y creemos que está real y verdaderamente presente en la Eucaristía), era Pedro quien lo representaba, esto lo testimonia el Libro de los Hechos de los Apóstoles; de ahí la importancia de Pedro, ya que al verlo a él y, por ende, a sus sucesores, estaremos viendo humanamente a simples hombres mortales, pero desde la perspectiva de la fe, las Escrituras y la Tradición Apostólica, nos encontramos en realidad con los designados por Cristo para representarlo aquí en la Tierra y ejercer sus funciones como “padres en la fe”, “pastores” y “maestros”, cada uno con sus propias cualidades, dones y carismas.

Entonces, ¿Es desde la perspectiva espiritual que la  figura del Papa se vuelve alguien emblemático? En su mayor parte sí, pero como dije anteriormente, debe recordarse que el Papa es el líder de más de mil millones de católicos en el mundo, por ende sus palabras y sus acciones adquieren especial relevancia, pero siempre en el marco de su vinculación con el ministerio Petrino, el cual está íntimamente relacionado con Jesucristo mismo: “Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mt. 18, 18).

Volviendo a mi planteamiento inicial, lo cual motivó esta reflexión, de mi experiencia de encuentro con los últimos tres pontífices puedo asegurar que toda la expectación, alboroto, júbilo, alegría, llanto, esperanza y admiración, entre otros, es porque esas personas que visten de blanco transmiten algo más que “buenas vibras”; en realidad, la persona del Papa es signo de unidad y comunión para los cristianos católicos, porque él es el que cuida de cada uno de nosotros los fieles, hijos adoptivos de Dios, tarea que realiza con mucha dedicación y cariño, con atenciones propias de un verdadero padre que vela por la santidad de todos. Por esta razón es que también se le llama cariñosamente “Santo Padre” o “Su Santidad”, no porque él ya sea “Santo” en estricto sentido, sino porque vela y promueve la santidad en nosotros tomando ejemplo del “Santo de los Santos” a quien representa, es decir, a nuestro Señor Jesucristo.

El Papa es un “hombre sacado de entre los hombres” para conducir al Pueblo de Dios hasta la tierra prometida (a ejemplo de Moisés). Por eso es importante tener presente que, desde Pedro, pasando por todos y cada uno de sus sucesores, encontramos luces y sombras, cosas tan extraordinarias e impactantes en lo bueno, como situaciones realmente penosas y vergonzosas… pero todos y cada uno de ellos, a pesar de su humanidad, han tenido un papel relevante en la historia del mundo, y así seguirá siendo hasta el final de los tiempos, porque la misión del Papa es ser signo de unidad y comunión de la Iglesia. Esta es la razón por la que el Papa atrae a millares de personas en torno a él, porque su misión es presentar la unidad y comunión, característica ante todo de la Santísima Trinidad; Jesús se la transmite a su Iglesia y su Iglesia la promueve en el mundo entero, a través de la evangelización y el testimonio.

“¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos.” (Lc. 22, 31-32).
Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Pedro Mira

Anuncios

1 Comentario »

Déjanos conocer tu opinión escribiendo un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s