“El amor es una realización, una realidad que crece y podemos decir, como ejemplo, que es como construir una casa. Y la casa se construye juntos, ¡no solos! (Papa Francisco).

En esta ocasión comparto con vosotros algunas ideas basadas en la experiencia, tanto nuestra como de otros matrimonios católicos. Quizá algunas no parezcan muy espirituales, pero habría que preguntarse si hay algo que no sea espiritual, ya que el ser humano es un alma encarnada. Todo va en un conjunto. Incluyo también a los hijos en algunos. Esto es así porque somos responsables de su educación, y eso incluye el aspecto espiritual.

  1. No os vayáis a dormir sin haber solucionado los problemas. No me cansaré de repetir la importancia de este hábito. No debemos dejar que un mal gesto, una discusión, un enfado por lo que sea se enquiste. Es mejor hacer caso a las Escrituras y: “No dejes que se ponga el sol sobre tu ira” (Ef. 4, 26). No dejar que se ponga el sol sobre nuestra ira: Pedir perdón siempre que sea necesario antes de finalizar el día.
  2. No dejéis que se enfríe vuestro amor. La rutina, mal llevada, puede hacer que te acostumbres a quien ha tenido la osadía de aceptar estar contigo, hasta que la muerte os separe.
  3. Recordad que sois uno. Relacionado con el punto anterior, que el cansancio y el día a día no os separen. Recordad que sois uno.
  4. Caminad cogidos de la mano. Caminad, siempre que podáis, cogidos de la mano. O con el brazo en la cintura. El caso es que vosotros mismos os demostréis amor, unión, y la sociedad lo vea. Lo necesita con locura.
  5. Rezad todos juntos. Encontrad un rato para rezar todos juntoscada día. Y todos es todos. Hijos incluidos. Una familia rezando unida es un tesoro. Encontrad también ratos para la oración individual. No podemos olvidar la relación personal de cada uno con Dios.
  6. Id a Misa juntos. Que no os dé miedo que el niño pueda gritar. Será una ocasión para ir educándole, para enseñarle la importancia de la Misa, poco a poco. ¿Grita mucho? Se le puede sacar un momento para calmarle y volver a entrar. Según la edad, puede entretenerse pintando o jugando sin molestar a los demás. No pasa nada. Lo importante es que interiorice la Misa, que su familia va a Misa, que es lo bastante importante como para ir pase lo que pase. El tiempo y el ejemplo, unidos, educan.
  7. Recordad: Sois responsables de la educación de vuestros hijos. Recordad siempre que vosotrossois los responsables de la educación de vuestros hijos a todos los niveles. No os desentendáis. Las escuelas, los catequistas, sólo están ahí para ayudaros en la tarea. Los profesores deben aportan conocimiento, pero la educación debe venir de casa. Y los catequistas poco podrán hacer si en casa no ven una vida cristiana.
  8. Enseñad el amor. Que los hijos se den cuenta de que os amáis y de que los amáis. El amor se aprende en casa.
  9. Amad y servid. El matrimonio no es una carrera por ver quién manda, sino por ver quién sirve más al otro. Amar es servir. Grabad eso profundamente en vuestra mente.
  10. No seáis isla. Vuestro matrimonio no es una isla. Sois ejemplo para vuestros hijos y referencia para la comunidad. Sed honestos y coherentes.
  11. Tened el mismo confesor. Si es posible, tened el mismo confesor. Y el mismo director espiritual. Le será más fácil dirigir y aconsejar a cualquiera de los dos conociendo toda la realidad de vuestro matrimonio.
  12. Recordad que sois imagen de la Trinidad. Valorad vuestro matrimonio, porque es más grande de lo que pueda parecer a simple vista. Es un misterio de amor.
  13. Estad dispuestos a luchar. El amor no es un sentimiento y el matrimonio no es una sensiblería ñoña de cuento de hadas. La voluntad tendrá que luchar para seguir adelante porque el camino no será siempre fácil. Siempre, todo bajo la dirección del amor.
  14. Procurad encontraros con otros matrimonios católicos. Luchar contra corriente es duro y viene bien saber que no se está solo. Apoyaos mutuamente.
  15. No descuidéis vuestra formación cristiana. En la medida de lo posible, procurad conocer más a Dios, a la Iglesia y su doctrina.
  16. Amad a la Iglesia. Es vuestra Madre y Maestra.
  17. Tu cónyuge es el camino para tu salvación. Dios os pensó desde la eternidad así, unidos como matrimonio.
  18. Mostrad cuánto os amáis. Al finalizar el día, piensa si has mostradode alguna manera a tu cónyuge y a tus hijos que los quieres.
  19. Priorizad la familia. Es importante que tengáis claras las prioridades, el trabajo no es ni por asomo más prioritario que la familia. No os equivoquéis.
  20. Sed felices. Divertíos. Sorprendeos. Haceos regalos inesperados.

«En este camino es importante y necesaria la oración, siempre. Él para ella, ella para él y los dos juntos. Pedid a Jesús que multiplique vuestro amor. En la oración del Padrenuestro decimos: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Los esposos pueden aprender a rezar también así: «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día», porque el amor cotidiano de los esposos es el pan, el verdadero pan del alma, el que les sostiene para seguir adelante.[…] ¡Enséñanos a amarnos, a querernos! Cuanto más os encomendéis a Él, tanto más vuestro amor será «para siempre», capaz de renovarse, y vencerá toda dificultad» (Papa Francisco, 14 de febrero de 2014).

Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Jorge Sáez Criado.

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