«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado.» (Lc. 24, 5-6)

El primer “sí” fue la respuesta de una joven virgen a un plan tremendo, imposible sin ser la llena de gracia, un plan de salvación que dependía de esa respuesta. Un plan comunicado por un interlocutor venido desde los mismísimos ejércitos celestiales para llevar ese mensaje.

El segundo “sí” fue la respuesta del hijo de esa Virgen al plan de su Padre. Un plan de salvación que incluía destruir la muerte desde dentro. El Hijo, como verdadero hombre, tuvo un miedo atroz; sabía lo que iba a llegar, sabía lo que iba a sufrir, e imploró a su Padre que ese cáliz, si era posible, pasara de él. Pero, y aquí está lo importante, también dijo que se cumpliera la voluntad del Padre y no la suya. Es decir, dijo “sí” a ese plan.

El Hijo murió en una cruz: Apaleado, destrozado, asfixiado, con el peso de nuestros pecados aplastándole. Fue enterrado en un sepulcro. Y la cosa podría haber quedado ahí… Los apóstoles se habrían dispersado y hoy no habría ni rastro del cristianismo, porque, sencillamente, otro hombre habría muerto. Tan sólo eso.

Pero es que hubo un tercer “sí”. Y, en esta ocasión, fue el “sí” del Padre, el “sí” a todo lo que había dicho y hecho el Hijo, la confirmación de que todo era cierto, de que el Reino de Dios estaba ahí, de que era el Cordero de Dios, de que al tercer día resucitaría… Ese fue el “sí”: La Resurrección del Hijo. No una “resurrección” como la de Lázaro, que tendría que volver a morir, sino la Resurrección con cuerpo glorioso, que no es ya alcanzado por la muerte.

Porque el Padre dijo “sí” a la vida entera del Hijo, los apóstoles no se dispersaron. Por esa confirmación y porque el Hijo les mandó su Espíritu, esos cobardes que habían huido dejando abandonado a su Maestro, al que tanto querían, decidieron lanzarse a predicar a ese Jesús, crucificado y resucitado de entre los muertos, sin temer por sus vidas, en un movimiento que sigue vivo aún hoy y no se ha apagado ni se apagará por dura que sea la persecución.

¡El Señor ha resucitado! Como muestra, de la forma más hermosa, la liturgia de la Vigilia Pascual: La Luz ha irrumpido en las tinieblas y las ha destrozado; y el Bautismo, también muy presente en esta liturgia, es morir en Cristo para renacer en Cristo, como criatura nueva, como hijo de Dios. El bautizado pertenece a la Luz que es Cristo.

Me pregunto hasta qué punto somos conscientes de que pertenecemos a la Luz, de que hemos sido comprados a un altísimo precio y de que tenemos la responsabilidad como bautizados de aportar al mundo la luz que recibimos primero.

Os deseo una muy feliz Pascua de Resurrección.

Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Jorge Sáez Criado

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6 Comentarios »

  1. Buenos días, soy Susy Galíndez de la República Argentina, he recibido una respuesta muy actual donde he sido participe de un comentario sobre un mural donde describo una situación para mi muy importante , donde dejan aclarado que debo darme con todo mi amor y corazón sobre como ser de la Acción Católica de adultos Pero como no saben lo que ha sucedido en dicha reunión desearia saber si cada integrantedeberian tener la cabeza gacha y reprimir sentimientos encontrados hacia mi persona, aclaro nada gravísimo pero si falta de amor al prójimo, y es eso lo que he sentido.- Pedí a Dios que me iluminara para seguir este darme hacia El y no hacia los hombres, dejando en claro que cada palabra o gesto es una estoca para dejar a fuera a una o varias personas.- Pero bueno solo pido en estos momentos PAZ, y ENTREGA TOTAL HACIA MI DIOS, porque jamás he renuncido a El como el de ser católica.-Gracias y un afectuoso abrazo de hermano en Cristo.-

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    • Hola Victor!
      El antiguo testamento habla sobre la venida de Jesús, todo lo que fue antes de él; se culmina con su llegada. El. Nuevo testamento habla sobre la vida de Jesús, lo que vienenen su llegada y lo que habrá de venir ya que llegó nuestro esperado mesías con su mandamientdede amor. Un tercero sería algo un tanto ilógico porque la próxima vez qugavenga nuestro Señor será para juzgar vivos y muertos. Espero que te haya sido de ayuda. Saludos!

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  2. Gracias a María y a Jesús por su valentía, porque a pesar de saber lo increíblemente fuerte que sería decirle “Sí” a Dios lo aceptaron, lo sufrieron y al final fueron premiados con la resurrección y la vida eterna al lado del Padre. y Gracias a Dios Padre por enviar su Espíritu Santo que nos invita también a nosotros a ser Valientes y decirle “Sí” a Dios.

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