¨Sacad vuestra fuerza sencillamente de la alegría de estar con Jesús. Estad alegres y llenos de paz. Aceptad todo los que él os dé. Y dad siempre, tome él lo que tome, con una gran sonrisa¨
(Beata Madre Teresa de Calcuta a sus colaboradores).

Antes de hablar sobre cuáles son las Obras de Misericordia, su significado y su gran importancia en la vida de un cristiano, quiero poner en ejemplo a la Beata Madre Teresa de Calcuta con una pequeña anécdota sobre cómo ella trabajaba: ¨Cuando llegaban aspirantes a su congregación, Madre Teresa las tomaba aparte con frecuencia, extendía su mano derecha y luego doblaba los cinco dedos uno a uno, diciendo a la vez con cada dedo una palabra: ¨A/ mí / me / lo / hiciste¨, las cinco palabras de Jesús en Mt 25, 40. Estas palabras y este pequeño gesto eran y son para las hermanas el gran remedio en la lucha interior contra la repugnancia y el rechazo en el servicio a los enfermos y moribundos.¨

Tener hambre de servicio y un corazón vivo y lleno de alegría es lo que representa a Cristo en nuestro diario vivir; algo básico para empezar a hablar acerca de las Obras de Misericordia es la ¨Alegría¨, muchos se preguntan “¿por qué alegría?”, el Papa Francisco da una respuesta clara a ello: ¨No estamos tan acostumbrados a pensar en Jesús sonriente, alegre. Jesús estaba lleno de alegría, lleno de alegría¨ (Papa Francisco, 3 de diciembre de 2013).

Alegría, porque aparte de dar un servicio, se da amor; y no hay amor sin alegría en nuestros corazones, el amor es un pilar fundamental en las Obras de Misericordia, ya que favorece el que se brinde una ayuda a quien más lo necesita. ¨Da a los pobres y serás rico¨, el servicio da precisamente ese resultado; ser rico, en el sentido que Dios nos llena de gracia y alegría profunda e inigualable que nos acerca más y más al mismo Jesús que se representa en nuestro prójimo y como en el Evangelio según San Lucas Jesús dice: “Dad, y se os dará” (Lc. 6, 38), por lo que debemos estar dispuestos a dar y a ser instrumentos de paz útiles para Dios. Jesús es claro refiriéndose en quién más lo necesita, citando la lectura de San Mateo, podemos ver claramente a lo que se refiere:

¨Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.” Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”. Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.¨ (Mt. 25, 35-40).

 

El Evangelio antes citado nos presenta, desde la voz del mismo Jesucristo, las así llamadas “Obras de Misericordia”. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el N° 2447, define de la siguiente manera las Obras de Misericordia: “Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf. Is. 58, 6-7; Hb. 13, 3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25,31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4, 5-11; Si 17, 22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf Mt 6, 2-4)…”

Las Obras de Misericordia son SERVICIO al prójimo, es FE EN ACCIÓN. Claramente el servicio es una arma fundamental para la vida cristiana, por ello debemos de cuidar con atención, caridad y constancia a los más necesitados de esta tierra, pues en ningún otro aspecto es tan claramente medida la fe por Cristo como en la forma en que la que se trata a estos más pequeños: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.¨ (Mt. 25, 40)

La clave para todo esto: Tratar bien a TODOS, sin excepción ni discriminación, debido a que Jesús habita en cada uno de nosotros, no importa su estatus social, edad, raza… no importa tampoco si la persona hizo mal en algún momento, ¿Quiénes somos nosotros para juzgar?. Busquemos a Cristo en todos los rincones, sirvamos y allí estará.

Ahora que sabemos cómo obrar con misericordia, existen catorce obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales. A continuación te las presentamos y explicamos brevemente:

Obras de Misericordia Corporales.

(1) Visitar a los enfermos: Se refiere a una atención con amor de familia a personas que muchas veces no tienen de quién apoyarse, una atención única en una persona que pierde la esperanza de vivir; qué mejor alivio que saber que Cristo por medio de nosotros ¡actúa!

(2) Dar de comer al hambriento y (3) Dar de beber al sediento: Este es uno de los servicios que más se necesitan; muchas personas mendigan, tienen hambre y sed… podemos ayunar con el propósito, no de dar lo que me sobre, sino, más bien, dar con amor algo que yo pude comer; o no comprar nuestros alimentos un día y comprárselo a quien de verdad lo necesite. Jesús, según recoge el evangelio de san Lucas recomienda: «El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo» (Lc. 3, 11).

4) Dar posada al peregrino: En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. No es el caso hoy en día, pero, aún así, podría tocarnos recibir a alguien en nuestra casa, no por pura hospitalidad de amistad o familia, sino por alguna verdadera necesidad… esa es una excelente oportunidad para obrar con misericordia y acogida.

5) Vestir al desnudo: Muchos tenemos camisetas, zapatos, pantalones que no utilizamos, ya sea porque ya no nos queda o que no le damos uso; esto (en buen estado) podemos donarlo a una persona que tiene posiblemente un único par de zapatos o incluso que anda descalzo, deberíamos brindar ayuda a nuestro prójimo que necesita de nosotros.

6) Visitar a los presos: Hablar con ellos y brindarles ayuda, tanto material, como, la más importante que es la espiritual; busquemos ayudar a quienes dentro de sus corazones gritan por ayuda y quieren cambiar.

7) Enterrar a los difuntos: Cristo no tenía lugar sobre el que reposar. Un amigo, José de Arimatea, le cedió su tumba, pero, no sólo eso, sino que tuvo valor para presentarse ante Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús; también participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo (Jn. 19, 38-42). Enterrar a los muertos, parece un mandato superfluo, pero, por ejemplo, en tiempo de guerra, puede ser un mandato muy exigente… ¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano? Por que el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo, en efecto, Somos “templos del Espíritu Santo (1° Cor. 6, 19).

 

Obras de Misericordia Espirituales:

1) Enseñar al que no sabe: Siendo accesible a todo aquel que tenga una duda, ya sea espiritual, con una duda en la que nuestros “conocimientos” cristianos puedan ser de una buena ayuda, o de cómo se debe hacer un trabajo en la oficina, o, incluso, en el colegio o universidad, ayudando a quien se le dificulta una asignatura o una tarea, por ejemplo.

2) Dar buen consejo al que lo necesita: Nosotros debemos estar dispuestos con el corazón abierto a este servicio que muchos necesitan, que es el consejo; podemos ayudar a una persona que tenga un problema pequeño, hasta alguien que posea uno inmenso, dando como ejemplo nuestro testimonio y aconsejando de manera cristo-céntrica, es decir, con todo el pensamiento y la acción centrados en lo que Cristo haría.

3) Corregir al que se equivoca: Como diría el Papa Francisco ¨Corregir con amor y no callar por miedo¨; buscar tratar de mejor manera, sin odio ni rencor, a otra persona y buscar solución en el amor. Debemos corregir a nuestro prójimo con mansedumbre y humildad; muchas veces será difícil hacerlo pero, en esos momentos, podemos acordarnos de los que dice el apóstol Santiago al final de su carta: “… el que endereza a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y consigue el perdón de muchos pecados” (St. 5, 20).

4) Perdonar al que nos ofende: Siempre hay que perdonar, no importa la gravedad de la problemática, ni lo que sucedió, para amar al prójimo es primordial el perdonar, esto incluso nos ayudará a tener una paz interior.

5) Consolar al triste: Citando nuevamente al Papa Francisco ¨Sonreír, el cristiano siempre está alegre¨ y ¨Ayuda a los demás a superar los obstáculos”; hay que darle felicidad a quien lo necesite, dar consuelo en el llanto y buscar sentir con él, ayudar a superar toda dificultad, siendo nosotros apoyo incondicional.

6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo: No caer en la desesperación, ser pacientes y respirar profundo, estar siempre alegres y ser humildes en nuestras acciones; la paciencia debe ser un eje de nuestra vida y la paz que demos, sólo dará paz al final.

7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos: Nosotros debemos estar constantemente rezando y, no solo por nosotros mismos, sino por las personas que ni siquiera conocemos y que sin razón alguna creas que necesitan de tu ayuda por medio de la oración, siendo una de las armas más valiosas de un cristiano; de la misma forma, orar por los difuntos, por las almas del purgatorio, que necesitan de nuestra oración para llegar a Dios porque: “Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (1° Tim. 2, 2-3).

Finalizo este artículo con unas palabras del Papa Francisco sobre la misericordia, comparto el siguiente video:

 

 

“Queridos hermanos y hermanas, dejémonos envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos”
(Papa Francisco).

Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Rafael López Castellanos

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5 Comentarios »

  1. Milagros,con todo respeto que se merece hazle honor a tu nombre, DIOS NUESTRO SENOR YA LO HIZO, aveces nos cuesta mucho trabajo darnos cuenta de las obras MISERICORDIOSAS Y DE ese GRAN AMOR QUE DIOS TIENE PARA CADA UNO,pero no se olvide que EL.,paso por mucho mas, y aun asi entrego hasta la ULTIMA GOTA DE SU SANGRE POR AMOR A UD. esodeveria ser motivo de Alegria para todos, le recomiendo a un AMIGO que Yo tengo y que EL le puede ayudar en todas las dificultades que ud.se encuentre, y ademas si se siente triste EL tambien le puede ayudar. se llama JESUS EUCARISTIA Y LO ENCUENTRA TODOS LOS DIAS EN SU PARROQUIA QUE UD ASISTA,Y CON EL NO NECESITA CITA,VAYA QUE EL LA ESTARA ESPERANDO,por que Yo le voy a hablar de ud. EL LA AMA MUCHO NUNCA LO OLVIDE.

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  2. Milagros, gracias por compartir lo que estás pasando. Es una bendición poder ayudarnos unos a los otros en este Camino de Dios. Te recomiendo que leas “La alegría del Evangelio” del Papa Francisco. La alegría proviene de reconocer a Jesús como fuente de vida, fe y esperanza. Ya Él pasó por todos los sufrimientos y dolores que nosotros los humanos experimentamos y después de la muerte, resucitó y venció para siempre el mal. Saber que ya Él ganó la batalla por nosotros y que con Él llegaremos a la Vida Eterna, es la mayor alegría para ti y para mí. En medio de tus pruebas y responsabilidades agradece y alaba a Dios por todo, como dice San Pablo en Filipenses 4, 6. Tu alegría es confiar en Jesús tu Pastor. Es saber que Dios te dice que está contigo siempre, y que envía ángeles para custodiar tus pasos (Salmo 91:11). Él está atento a ti. Eres su hija amada. Frecuenta los sacramentos y medita la Palabra de Dios para que conozcas el gozo de tener a Jesucristo como tu Señor. Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos regale su gozo y aumente la fe. El Ángel Gabriel le dijo a nuestra madre María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Así nos llama el Señor a alegrarnos porque en Jesús está toda nuestra felicidad. Dios te bendiga grandemente y te haga sentir su gran amor por ti. Un abrazo.

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  3. Milagros….debes cargar tu cruz con amor y alegría y con la seguridad de que el Señor está a tu lado sosteniéndote porque quizás hace rato hubieras desmayaso….rezaré por ti….alégrate que Dios está contigo.

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  4. Por más que lo intento no consigo estar alegre como se supone que un cristiano debería. Tengo una familia que cuidar y me veo sin fuerza y prisionera por ello. Pasé por un cáncer y muchas depresiones .En este caso a veces pienso que la necesitada de misericordia soy yo y no sé si soy capaz de dar amor por mi amargura. A la vez me siento culpable por todo ello y esto me lleva a la desesperacion. No sé si este es el lugar apropiado para comentar lo que siento pero en verdad ya no se donde acudir.

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