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Desafío: No niegues a Jesús, lleva contigo un Crucifijo todo el día, en todo momento y en todo lugar.

¿TRAIDOR O COBARDE?

El Evangelio de este día nos propone sumergirnos cada vez más en los misterios de la pasión de Cristo. Es fuerte la escena que se nos presenta, el tentador actuando en Judas Iscariote para convertirlo en traidor y cobarde que entrega al Maestro. Pero la reflexión de esta escena va más allá de una mera apreciación, también nosotros hoy estamos sentados a la mesa con Jesús… y también nosotros somos tentados a entregar al Divino Maestro.

Hoy Jesús nos cuestiona: Soy un traidor que le entrega o un cobarde que le niega. El Evangelio de este día no es un mero recuerdo de la Última Cena, es más bien una reflexión sobre nuestra unión a la Pasión de Jesucristo. Muchas veces participamos de la mesa de Jesús, pero son tantas las veces que nos separamos de Él y también, como Judas, lo entregamos o como Pedro le negamos.

Como cristianos estamos llamados a compartir la Pasión del Señor, pero le tenemos miedo a la cruz, nos seduce más la comodidad, vendemos al Señor no por unas cuantas monedas de plata, sino por otros “falsos señores” que nosotros mismos hemos creado. Y qué decir de cuando se nos pide dar razón de nuestra fe, somos los primeros en agachar la cabeza y escondernos, eso del cristianismo no es lo mío y prefiero llevar las cosas en onda, antes que estar en la onda de Jesús.

Hoy el Señor te mira fijamente y comparte su mesa contigo. Esta allí por ti y para ti, déjate mirar por Él, míralo a Él… déjate amar por Él y amalo con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas. Pon tu corazón en el corazón de Cristo, que arde de misericordia y déjate transformar.

¿A dónde está tú corazón? ¿Lo tienes levantado hacia el Señor? Sí es así, que tu vida entera refleje el rostro de Jesús por donde quiera que vayas, cargando con su cruz, uniendo tu corazón al Suyo y dejando de lado la traición y la cobardía, porque seguir a Jesús exige valentía y fidelidad. No entregues a Jesús, no niegues a Jesús.

Dile hoy a Jesús, “Señor, aumenta mi fe y concédeme ser valiente. No quiero entregarte, quiero serte fiel, no quiero negarte, quiero proclamarte; pero me reconozco necesitado y débil, te pido tu fuerza, para no caer y seguir en este propósito. Quiero abrazar tu cruz, úneme a ti. Amén.

Artículo escrito por nuestro colaborador y católico con acción Ernesto Martínez

Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38. 
Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”.
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”.
Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.
Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.
Pedro le preguntó: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”.
Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.

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2 Comentarios »

  1. Señor llenanos con tu Espiritu Santo para entender el poder de tus palabras y la gran obra salvadora que en ella se encierra, asi como los apostoles no entendian tus palabras de redendencion y de glorificacion por medio de tal redencion habemos muchos que andamos por el mundo muertos en vida, por favor despierta nuestra mente y corazon para amarte y vivir junto contigo y la Santisima Virgen Maria esta semana mayor, asi sea.

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