Catolicos con accion

Serví en un ministerio de jóvenes cerca de 6 años, realizando todo tipo de actividades para los jóvenes de mi parroquia: retiros, asambleas, conciertos de alabanzas, etc. y durante todo ese tiempo, nunca entendí a aquellas personas que se detenían a criticar sin haber colaborado. Las actividades no eran siempre perfectas, pero si en lugar de criticar, pusiéramos de nuestra parte, muchas cosas mejorarían.

A diario en mis redes sociales puedo observar a jóvenes como yo, que se quejan todo el día sobre las cosas que los políticos hacen mal, sobre lo que no ha hecho el gobierno, de como las promesas electorales nunca son cumplidas, de las injusticias sociales y el poco involucramiento del mundo en ello. Creo que lo primero que debemos tener claro es que los jóvenes no somos el futuro, somos el presente. Los cambios en nuestra sociedad nos corresponden a ti y a mí.. ¿Tienes alguna causa por la cual luchar? ¿tienes algún proyecto para ayudar a los demás? ¿qué haces para cambiar las cosas que están mal en tu sociedad? Si aún no respondes a estas preguntas, te invito a que reflexiones sobre esto. No es posible que nosotros, como jóvenes cristianos, no estemos pensando en llevar los dones que Dios nos ha dado, afuera, al mundo, para sumarlos a la lucha por un mejor mundo. ¡Hay tanto en que ayudar y simplemente, no podemos quedarnos de brazos cruzados!

Analiza que cosas a tu alrededor están mal o se pueden mejorar, piensa en qué eres bueno, y pon esos dones al servicio de los demás. ¡Considérate un ciudadano del mundo y colabora para la construcción de uno mejor! Comienza con cosas pequeñas dentro de tus realidades temporales, la escuela, la universidad, tus amigos, tu noviazgo, tus padres; simplemente esforzándote por hacer las cosas bien. Pero recuerda, no te quedes con lo pequeño, ¡piensa en grande! Porque Dios tiene pensadas cosas grandes para cada uno de nosotros: “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de dominio propio.” 2 Tim 1, 7.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros tuviera una causa por la cual luchar? ¿si todos los jóvenes pusiéramos de nuestra energía para colaborar con el prójimo? ¿sería todo igual? Estoy segura que no. ¡Vamos! ¡Anímate a soñar en grande! Dicen que la generación a la que pertenezco tiene como característica, el ser soñadora y la sensibilidad con las causas globales y sociales; estoy de acuerdo con ello. Piensa en grande, sueña con lo imposible, y que todos estos sueños vayan encaminados en pro de una mejor sociedad. Que al finalizar tu día puedas tener la satisfacción de saber que has hecho “un poquito más de lo que te tocaba”, y que puedas ir a dormirte cansado, pero feliz de haberle ofrecido cada una de tus acciones a Dios.

¿Sientes que no tienes tiempo para una causa social por tus estudios o trabajo? Entonces, prepárate, y que el fruto de esta formación se vea reflejada en la ayuda al prójimo, a su tiempo. Recuerda que para llegar lejos, debes estar bien capacitado.

No te conformes, exígete cada vez más. Un amigo siempre me decía: “No hay que tenerse lástima”. Vale la pena mencionar, que este amigo es ateo, y sí el, que considera no tener en nada que creer se exige cada vez más, mucho más nosotros como católicos debemos exigirnos el máximo, resaltar entre los demás, y darlo todo, aún más si es para el servicio de los demás.

Personalmente, no me considero el mejor testimonio. Todos los días me equivocó en mil cosas, sin embargo, me siento agradecida con Dios porque me sostiene, y me regala oportunidades nuevas cada mañana. Es por ello, que quiero agradecerle con mi vida, ofreciéndole todo lo que tengo, lo poco, mi nada, cada una de mis acciones. Solo tenemos una vida, que no se te olvide. Aprovéchala para hacer el bien tal como Jesús lo hizo.

Toma los dones que Dios te ha dado, ponlos a trabajar, duplícalos, triplícalos, ¡quintuplícalos! Y que con ellos, puedas hacer la diferencia en nuestro mundo, con la frente en alto y la cruz en el pecho.

 

Artículo escrito por nuestra colaboradora y católica con acción Tatiana Serrano.

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5 Comentarios »

  1. Me parece algo muy cierto lo que comentabas al principio que hay gente que se resiste al progreso lamentablemente en nuestros grupos, hasta uno mismo puede llegar a hacerlo, por eso es bueno ponerse en un dinamismo o como lo comentaba en Papa Francisco «Prefiero una Iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse»

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  2. Comparto tu reflexión respecto al papel de los jóvenes en los problemas que a diario vivimos a nuestro alrededor. A veces estamos llenos de sueños y propósitos de querer cambiar nuestra realidad, lo cual no tiene nada de malo, al contrario, pero olvidamos que con pequeños actos con la gente que nos rodea (familia, vecindario, comunidad, parroquia) podemos inspirar a más personas para que juntos se generen los cambios que queremos.

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  3. Que clase de hombre es el hombre que no trata de hacer un mundo mejor?… los hombres, y sobre todo los jovenes tienen el gran poder de cambiar la realidad que les rodea, y si tienes la oportunidad de hacer algo bueno por los demas, entonces es tu deber hacerlo, no es una opcion, es una responsabilidad

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