Papa Francisco sucesor de Pedro

“Yo te digo que Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt. 16, 18) 

            Al ver el título de este artículo, probablemente pienses o te preguntes (desde una perspectiva humana, claro),  el porqué escribir en estos momentos sobre la Iglesia y no sobre la elección del nuevo Papa, Su Santidad Francisco; talvés puedes pensar que soy un “fuera de onda”, que no sigo las tendencias o el “retwitteo”, que pude haber escrito sobre este tema en otra ocasión y que las letras, el título y las líneas de este blog hoy deberían encabezarse por el “HABEMUS PAPAM”. Pero no, hoy no es simplemente el día del Papa, hoy, como ayer y siempre, siempre es Cristo y suya es la Iglesia, por Él, por su voluntad, es que ahora podemos decir con santo orgullo “soy Católico y remo Mar Adentro, junto a Pedro, porque pertenezco a la Iglesia de Cristo”.

Desde antiguo hemos escuchado “todos los caminos llevan a Roma” y en estos días el corazón de la Iglesia ha estado literalmente presente en Roma, en un instante de la eternidad en que los ojos del alma no han podido evitar echar un vistazo de fe hacia la Basílica de San Pedro; seguramente, junto a tantas oraciones ofrecidas por el Papa Benedicto XVI y por los Cardenales reunidos en el Cónclave, en la espera de la elección de un nuevo sucesor de San Pedro, todo cristiano ha escuchado nuevamente, con voz fuerte y de amor, las palabras de Jesús hacia un pescador convertido en piedra: “YO TE DIGO, TU ERES PEDRO…”.

Hoy Jesús nuevamente dirige estas palabras, no solo al sucesor de San Pedro, sino también a su Pueblo, a ti y a mí, a todo creyente, como señalando al Papa Francisco: “Miren, Él es Pedro, es la piedra sobre la que edifico mi Iglesia; sí, la Iglesia es mía y por eso sigue adelante y yo estoy con ella hasta el fin de los tiempos, por eso las puertas del infierno no prevalecen sobre ella”. Desde los inicios de la Iglesia, los discípulos de Jesucristo siempre miraron a Pedro, con respeto y con amor, como el primero de los Apóstoles; el mismo San Pablo acudió a Jerusalén a encontrarse con Pedro y la Colina Vaticana, desde épocas antiguas, siempre fue lugar de peregrinación y encuentro para todo cristiano en torno a San Pedro.

En cuestión de semanas ha tocado vivir con esperanzadora emoción, la renuncia de nuestro amado Papa Benedicto XVI y, seguramente, también como a mí, se te hizo un nudo en la garganta que dejó escapar  lágrimas de “gozosa nostalgia”, cuando este 28 de febrero de dos mil trece viste por televisión el cierre de las puertas de Castel Gandolfo. Son muchas las noticias que han inundado nuestro mundo en estos días: El Conflicto Armado en Siria, la crisis económica, la caída de un meteorito en Rusia (ilógicamente e insensatamente asociada a la renuncia de nuestro Santo Padre), la muerte del Presidente de Venezuela… Nuestro mundo es de locos y aunque pareciese que el dolor, el odio, la guerra y la tragedia triunfan, la Iglesia hoy como siempre levanta la cruz victoriosa de Cristo, cruz de amor, de paz, de alegría, de esperanza. Allí donde pareciera haber tinieblas, la luz vence a las sombras, por lo que sin temor a dudad podemos decir que “la cruz permanece firme mientras el mundo da vueltas”.

Muchos, medios de comunicación, políticos, hermanos “cristianos” separados y demás, creían presenciar en estos días el declive de la Iglesia Católica, realzando en sus apreciaciones los escándalos y problemáticas que la aquejan como Institución; en las últimas semanas, el mundo nos ha querido presentar un rostro oscuro de la Iglesia, centrándose en su frágil humanidad, pero olvidando lo que todo cristiano sabe: La Iglesia es de Cristo, el ha subido a la “Barca”, no se ha bajado y aunque parezca dormido, siempre se alzará para calmar la tempestad que la aqueja y llevarla a puerto seguro.

            La Iglesia está viva. Sí, vive, porque Cristo está vivo, porque el Espíritu Santo “dador de vida”, la alienta y conduce. Vive en el Papa, en los pastores, en los fieles. Vive en la Palabra Eterna de Cristo, en la Eucaristía, en la Comunión de los Santos. Vive en el Corazón de Jesús que la quiso para sí, como su esposa. ¡Católico, que hermosa época en la que nos ha tocado nacer!… Aunque muchos te digan “Creo en Jesús pero no en la Iglesia”, tú diles “PORQUE CREO EN JESÚS, CREO EN LA IGLESIA”; y si crees en la Iglesia, estas con el Papa. No te avergüences del Evangelio, no niegues la catolicidad de tu fe, con la frente en alto y junto al Papa Francisco, rememos “mar adentro” y anunciemos el Evangelio a toda la creación.

Esa tarde nuevamente nuestro corazón ha estado en Roma, ha estallado en gritos de alegría y campanas al vuelo la Iglesia entera; en el cielo y en la tierra hay fiesta, porque “HABEMUS PAPAM”. En mi pensamiento este día resuenan las palabras que Benedicto XVI nos dirigió hace tan solo unos días atrás y quiero compartirlas por este medio: “Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya y no la dejará hundirse. Es Él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar. Y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, porque no le falta a toda la Iglesia, ni a mí, su consuelo, su luz y su amor”. Al Papa Francisco y a la Iglesia no les faltará Tu consuelo, Tu luz, ni Tu amor, amado Jesús, porque “Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder y la Gloria, por siempre Señor”.

Desde ahora, atiende a la primera petición del Papa Francisco: Ora por Él. Guarda en tu oración una esquinita de plegaria por el Papa Francisco y también por Benedicto XVI, a ejemplo suyo. Te motivo a que nuevamente reces un Padrenuestro, un Ave María y el Gloria por estos dos hombres de Dios. ¿Lo hiciste? ¿Qué tal si lo hacemos todos los días, de ahora en adelante? Acepta el reto, ora intensamente y no te canses, que el Papa no está solo, cuenta contigo y también conmigo. Ora por tu hermano, por la Iglesia, por el mundo, por los gobernantes, por tu patria, por nuestros pastores, por nuestras familias y atendiendo al llamado del Papa Francisco esta tarde en Roma, todos juntos, como Iglesia del Señor “Emprendamos este camino, un camino de caridad, amor, hermandad, confianza entre nosotros, oremos siempre unos por otros”.

“SEÑOR JESÚS, YO CREO EN LA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA. YO CREO QUE LA IGLESIA ES TUYA, QUE TÚ LA GUÍAS Y CONDUCES A TRAVÉS DE LOS SIGLOS. TE PIDO POR EL PAPA FRANCISCO, A QUIEN TÚ HAZ ELEGIDO PARA SER NUESTRO PASTOR, DALE FORTALEZA Y SABIDURÍA PARA CUMPLIR TUS MANDATOS Y AYUDAME A MÍ A SER HUMILDE A SU PASTOREO, TRABAJANDO CON ÉL EN TU VIÑA, POR EL BIEN DE LA IGLESIA Y PARA ENGRANDECER TU REINO. MARÍA, MADRE DE JESÚS Y MADRE NUESTRA, RUEGA POR EL PAPA, POR LA IGLESIA Y POR MÍ TAMBIÉN. AMÉN.”

Escrito por el colaborador de Católicos Con Acción: Ernesto Martínez

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1 Comentario »

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