Heroes católicos

Hoy quiero hablar de una de las características de un verdadero héroe, porque hoy más que nunca la sociedad los necesita. Esa característica es la inactualidad de sus principios y de su vida, esa capacidad que tienen las grandes personas de descubrir el bien y luchar por conseguirlo aunque eso implique un esfuerzo; esto sin importar la opinión de la mayoría y la concepción de moda. Esto muchas veces lo conduce a enfrentarse contra todos y a recibir la burla de aquellos que no tienen el valor de emprender un verdadero camino y se dedican a seguir la vereda de la mediocridad que ya otros han trazado.

En otras palabras, un héroe desde mi punto de vista, es aquel que es más humano, aquel que es capaz de escucha su conciencia y es fiel a la luz que esta le da. Un héroe también es aquel que es capaz de descubrir que se ha equivocado y que su conciencia tenía razón, porque como dice Chesterton el hombre es el único ser capaz de “suprimir su propia conciencia y descubrir que ésta estaba en lo cierto mucho después, cuando ya casi ha olvidado que tuvo una”. Pero sobre todo, tiene el coraje de levantarse y buscar nuevamente el camino hacia su perfección, que no es otra cosa que ser más humano. Lo cual, significa saber quién es y cual es su misión. Y esto solo lo podemos descubrir en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Él es el único que le muestra al hombre lo que verdaderamente es.

Hoy el mundo nos da un amplio abanico de ámbitos donde podemos ser héroes, donde podemos hacer la diferencia, donde se tiene la opción de no ser uno más de los que caminan guiados simplemente por un instinto o una corazonada; solo por el simple hecho que no se tiene la suficiente determinación para actuar como seres dotados de inteligencia y voluntad. Por eso el héroe es inactual porque es capaz de ver la luz cuando todos caminan en las tinieblas.

Pero no se puede ser héroe por sí solo, se necesita la ayuda de algo o de alguien. Es aquí donde entra en juego la fe católica y la Iglesia. Para tener esa visión que trasciende nuestro tiempo guardando el horizonte de la verdad se necesita de la pureza de corazón que solo Dios te puede dar. Se necesita de una comunidad de fe que te aliente y en la que puedas encontrar consuelo y refugio. Todo héroe tiene un escondite secreto donde renueva las fuerzas para seguir luchando, para los héroes cristianos ese escondite es la Iglesia, lugar de encuentro con Dios y con los otros héroes inactuales.

Es fácil decir lo que los demás quieren oír y actuar como los demás quieren que actúes, eso no tiene nada de sorprendente. Lo sorprendente es que en un mundo imbuido en la sensualidad y el desenfreno haya alguien que siga predicando y actuando de acuerdo a los principios de la castidad. Es entonces cuando se manifiesta el singular y solitario triunfo de la fe católica. Que no consiste sólo en tener razón cuando estamos en lo cierto, sino en sentirnos alegres o esperanzados o humanos, como dice Chesterton. Termino haciendo una cordial invitación a ser héroes inactuales, los cuales, están delante de su tiempo porque persiguen lo único que no es voluble en este mundo, la Verdad.

 Artículo Escrito por nuestro colaborador y Católico con Acción Padre Carlos Chavarría

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